Una tras otra las olas se rompieron llenando mi pulmones de agua salada, quemándolo todo a su paso. Abrí la boca buscando el oxigeno que ya no estaba, que se había ido, que me abandonó. Confundida , fui atrapada por una corriente que apenas ahora percibía, el caos me rodeó y antes de que mi corazón dejara de latir, desperté.
Desperté entre sábanas que me asfixiaban y un sudor frío que me cubría, sólo un sueño... y ¡qué sueño! aún permanecía fresco en mi memoria su inicio, mi feliz travesía en los arrecifes que cobran vida en mi cabeza, ahí nadando, entre los peces más bonitos, entre los colores más brillantes que he visto.
Más tarde recordé la vaga reprimenda de mi madre por mis ojeras, consecuencia visible de las constantes pesadillas.
-¡Compra un atrapasueños! -Concluyó.
Pero no, no lo haré, prefiero no dormir, antes que dejar de soñar.
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Lo raro de todo esto es que cuando México y mi vida estaba tranquila, mis escritos reflejaban una realidad opaca y triste, (sólo Dios sabe por qué) y ahora que todo se cae ante mis ojos me vuelvo un positivista de lo peor. ¡no dejen de soñar!
"Mas si osare un extraño enemigo
profanar con su planta tu suelo,
piensa ¡oh patria querida! que el cielo
un soldado en cada hijo te dio.
Mexicanos al grito de guerra"
¡La entrada anterior es la que más ha tenido comentarios en toda la historia! ¡yuju!
Con todo el amor del mundo, una mandarina que habla.